Fue procurador en cortes de Plasencia
Fue procurador en cortes de Plasencia.
Fue reina de Castilla y de León desde 1504 a 1555 tras la muerte de su madre, y de Aragón, Navarra, Mallorca, Nápoles, Sicilia, Valencia y Condesa de Barcelona, desde 1516 hasta 1555 al fallecer su padre, si bien desde 1506 no ejerció ningún poder efectivo y a partir de 1509 vivió encerrada en Tordesillas.
Fadrique estuvo siempre muy vinculado a los Reyes Católicos. Su padre intervino activamente en 1476 en la batalla de Toro, que dio la victoria a la futura Isabel I de Castilla sobre su sobrina Juana la Beltraneja, y su madre era hermanastra de Juana Enríquez, madre de Fernando II de Aragón.
El duque de Alba participó en la conquista de Granada y fue uno de los nobles laicos y eclesiásticos que confirmó la entrega de Granada, último reducto musulmán de la península Ibérica. El tratado de paz puso fin a la Reconquista.
Fadrique estuvo al frente de las tropas que lucharon contra los franceses en el Rosellón en 1503.
Cuando Fernando el Católico, actuando como regente del reino de Castilla, se decidió a invadir y tomar el reino de Navarra, puso al mando de sus ejércitos al II duque de Alba. En recompensa fue nombrado capitán general de Andalucía y señor de Huéscar en 1513, título y posesiones que incorporó a los de la Casa de Alba.
Fadrique Álvarez de Toledo fue así determinante en la unidad territorial de España.
El II duque fue miembro del Consejo de Estado del rey Carlos I de España, a quien acompañó a Alemania, Flandes e Italia.
El monarca además le otorgó en 1520 la Grandeza de España y le condecoró con el Toisón de Oro.
En la guerra Civil de 1465 a 1474, Pedro procuró en alzar Sevilla a favor del príncipe Alfonso, ocupando el castillo de Triana, a lo que se opuso su suegro y lo obligó a desocupar el castillo. A insistencias de su padre se levantó Sevilla por el príncipe Alfonso. Posteriormente se acordó salir de Sevilla a recuperar el castillo de Alanís que por su posición estratégica dominaba los caminos de Sevilla a Carmona y de Sevilla a Extremadura.
Los Reyes Católicos dieron a Pedro de Zúñiga y a Alonso de Cárdenas la dirección de la defensa de la frontera con Portugal. Isabel I "la Católica" autoriza a Pedro de Zúñiga a sacar trigo de Andalucía libremente para todos los lugares de su guarnición en la frontera de Portugal.
Fue su ayo y maestro Mosén Diego de Valera, quien después fue cronista de los Reyes Católicos.
Su padre, Álvaro de Zúñiga y Guzmán, contrajo segundas nupcias con su sobrina Leonor Pimentel de Zúñiga. Era una mujer de menor edad que su esposo, muy codiciosa, quien buscó medios para destruir a los hijos del primer matrimonio.
Se reconcilia con su padre Álvaro de Zúñiga en Plasencia en 1475.
En 1482 consiente la donación que su padre hizo de los señoríos y villas de Burguillos y Capilla (Badajoz) a favor de su mujer Leonor Pimentel y jura no proceder contra ella.
Rey de Castilla y de León desde el 24 de agosto de 1379 hasta el 09 de octubre de 1390
Fue el último rey castellano coronado solemnemente. Después de él, los monarcas asumían la dignidad real por proclamación y aclamación.
Sucedió en 1379 a su padre, Enrique II, quien había accedido al Trono mediante una guerra civil y había intentado consolidar su posición prodigando mercedes entre los nobles. Fue Juan I quien asentó definitivamente en Castilla la dinastía de Trastámara, al tiempo que ponía coto a los privilegios de la nobleza, acrecentados durante el reinado de su padre.
En colaboración con las Cortes, reorganizó la Monarquía con la creación del Consejo Real. Heredó de su padre los compromisos exteriores que ligaban a Castilla con Francia en la Guerra de los Cien Años y en el conflicto eclesiástico conocido como el «Cisma de Occidente». La flota castellana siguió colaborando con la francesa en los ataques contra Inglaterra; pero ésta reaccionó lanzando a Portugal contra Castilla en apoyo de las pretensiones al Trono de Juan de Gante, duque de Lancaster (casado con una hija de Pedro I de Castilla).
Juan detuvo la ofensiva e invadió Portugal, casando con la heredera de aquel reino. Posteriormente intentaría hacerse con el control de Portugal, pero hubo de desistir tras ser derrotado en Aljubarrota. Los ingleses aprovecharon aquel momento de debilidad para invadir Galicia, pero Juan detuvo su avance hacia la meseta y les hizo firmar la Paz de Bayona.
Murió al caer de un caballo y le sucedió su hijo Enrique III (rey de Castilla y de León) y otro hijo suyo, Fernando I, fue rey de Aragón.
Representante de la Tierra de Plasencia.
Viuda de Francisco Ordóñez, recaudador de la moneda forera.
Rey de España desde 1621 hasta su muerte, y de Portugal desde la misma fecha hasta 1640. Su reinado de 44 años fue uno de los más largos de la casa de Austria.
Durante la primera etapa de su reinado compartió la responsabilidad de los asuntos de Estado con don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares, quien realizó una enérgica política exterior que buscaba mantener la hegemonía española en Europa. Tras la caída de Olivares, se encargó personalmente de los asuntos de gobierno, ayudado por cortesanos muy influyentes, como Luis Méndez de Haro, sobrino de Olivares, y el duque de Medina de las Torres.
Los exitosos primeros años de su reinado auguraron la restauración de la preeminencia universal de los Habsburgo, pero la guerra constante de la Europa protestante y la católica Francia contra España condujeron al declive y ruina de la Monarquía Hispánica, que hubo de ceder la hegemonía en Europa a la pujante Francia de Luis XIV, así como reconocer la independencia de Portugal y las Provincias Unidas de los Países Bajos.
Fue rey de Castilla y de León desde 1367 hasta 1379. Era hijo bastardo de Alfonso XI y de Leonor de Guzmán, aunque había sido adoptado por Rodrigo Álvarez, conde de Trastámara, de quien tomará nombre la dinastía que inauguró. Durante todo el reinado de su hermano paterno, Pedro I el Cruel, mostró una actitud levantisca.
Derrotado, huyó a Francia y a Aragón, estableciendo alianzas con sus reyes respectivos y encabezó una nueva rebelión nobiliaria. Pedro I recurrió al auxilio de tropas inglesas y derrotó al pretendiente en la batalla de Nájera.
Pero, tan pronto como los ingleses abandonaron Castilla, Enrique II recuperó la iniciativa militar, puso cerco a Toledo y derrotó a las tropas reales en Montiel. Sitiado Pedro I en el castillo de Montiel, Enrique II le asesinó y liquidó así la disputa por el trono.
El afianzamiento en el trono resultó difícil, ya que el nuevo rey sólo contaba con el apoyo de Francia, mientras que debía defenderse de los ataques de Inglaterra, Portugal, Navarra y Aragón. La alianza con el rey francés explica la intervención de Castilla en la Guerra de los Cien Años.
Enrique II hubo de impulsar la reconstrucción del país, dañado por la guerra civil. Para facilitar la recuperación de las economías nobiliarias y ganarse el apoyo de las grandes casas, tuvo que hacer a éstas donaciones masivas de privilegios, bienes y rentas. Este ritmo de concesión de mercedes le obligó a convocar Cortes con mucha frecuencia.