Escribano.
Segundo hijo de del gran delfín Luis de Francia y de María Ana Cristina de Baviera, fue designado heredero de la Corona de España por el último rey español de la dinastía de los Habsburgo, Carlos II. La coronación de Felipe de Anjou en 1700 supuso el advenimiento de la dinastía borbónica al trono español.
En su primera etapa, el reinado de Felipe V estuvo tutelado por su abuelo, Luis XIV de Francia, a través de una camarilla de funcionarios franceses encabezada por la princesa de los Ursinos. Esta circunstancia indignó a la alta nobleza y la oligarquía españolas y creó un clima de malestar que se complicó cuando el archiduque Carlos de Austria comenzó a hacer efectivas sus pretensiones a la Corona española, con el apoyo de los antiguos reinos de la Corona de Aragón, pues los catalanes mantenían su resentimiento hacia los franceses a raíz de la pérdida del Rosellón y la Cerdaña transpirenaicos.
Tras contraer matrimonio con Maria Luisa Gabriela de Saboya, Felipe marchó a Nápoles en 1702 para combatir a los austriacos. Poco después regresó a España para hacer frente a los ataques de la coalición angloholandesa que apoyaba al archiduque austriaco y que precedieron al estallido de la guerra de Sucesión en 1704. El largo conflicto internacional adquirió en España un carácter de guerra civil en la que se enfrentaron las antiguas Coronas de Castilla y Aragón.
En 1707, la situación se tornó crítica para el soberano español, dado que, si bien había obtenido algunas victorias importantes, perdió el apoyo de Luis XIV, quien hubo de retirarse de la contienda a raíz de los reveses sufridos en el continente. Sin embargo, al margen de las alternativas en el campo de batalla, la muerte del emperador austriaco José I y la coronación del archiduque pretendiente como Carlos VI de Austria en 1711 dieron un vuelco radical a las cosas.
Si el origen del conflicto había sido el peligro de una unión de Francia y España, a pesar de la cláusula que lo impedía en el testamento de Carlos II, la nueva situación dio lugar a que británicos y holandeses dejaran de apoyar a Austria, también por razones geoestratégicas, y negociaran con España los tratados de Utrecht, de 1713, y de Rastadt, del año siguiente, por los que Felipe V cedía su soberanía sobre los Países Bajos, Menorca, Gibraltar, la colonia de Sacramento y otras posesiones europeas, al tiempo que renunciaba a sus derechos sucesorios en Francia, a cambio de lo cual era reconocido como rey de España.
Los catalanes, que entretanto habían proseguido la guerra en solitario, capitularon finalmente en 1715. El monarca emprendió entonces una profunda reforma administrativa del Estado de carácter centralista, cuyas líneas más significativas fueron el fortalecimiento del Consejo de Castilla y el Decreto de Nueva Planta de la Corona de Aragón, por el que disolvía sus principales instituciones y reducía al mínimo su autonomía.
Tras enviudar, casó enseguida con Isabel de Farnesio, quien se convirtió en su principal consejera y, tras apartar al grupo francés, tomó las riendas del poder con el propósito de asegurar el futuro de sus hijos, Carlos y Felipe. A través del cardenal Alberoni, promovió las campañas de Italia y de los Pirineos con la intención de recuperar los territorios perdidos a raíz de la guerra, pero la intervención británica impidió su propósito.
En 1723, a la muerte del regente francés, Felipe V abdicó en favor de su hijo Luis con la esperanza de reinar finalmente en Francia. Sin embargo, la muerte de Luis I ese mismo año a causa de la viruela lo llevó de nuevo al trono español. Esta segunda etapa de su reinado estuvo señalada por el avance de su enfermedad mental y el control que su esposa ejercía sobre los asuntos del reino. Las guerras de Sucesión de Polonia y Austria originaron los pactos de familia con Francia de 1733 y 1743, que clarificaron el futuro de los hijos de Isabel de Farnesio, al asegurar al infante Carlos el trono de España y al infante Felipe el Milanesado, Parma y Plasencia. La ocupación de este territorio suscitó el bloqueo naval por parte de Gran Bretaña, cuyas graves consecuencias económicas para España no llegó a ver el rey Felipe.
Escribano
Fue también señor de Berantevilla. Sus padres fueron Francisco López de Zúñiga, I señor de Mirabel, y señor de Berantevilla, y de María Manuel de Sotomayor, hija de Juan de Sotomayor, señor de Alconchel. Casado con Inés de Zúñiga (así aparece en la documentación). Hijos: María de Zúñiga, señora de Mirabel y Berantevilla.
Casado con Mª Eugenia Sánchez-Ocaña y Silva con quien no tuvo descendencia. Escritor y literato, gozó de un cierto prestigio regional.
Fue abogado y disfrutó en vida de un cierto prestigio regional como escritor y literato, siendo su amor por Extremadura y sus campos el tema principal de muchos de sus escritos. En 1935 promovió el lanzamiento de una revista literaria en Plasencia titulada Ortus, de la que sólo se publicaron 3 números a causa del estallido de la Guerra Civil. Además de las actividades literarias, tuvo inquietudes políticas, presentándose a concejal, y fue presidente de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Plasencia. Colaboró en muchos periódicos, entre los que se puede destacar su participación en "Extremadura" y "El Noticiero Salmantino", aunque hay escritos suyos en El Adarve, El Adelanto, El Correo Placentino, El Dardo, El Faro de Extremadura, La Montaña, El Nieto de Mayorga, El Regional y algunos otros, aunque en menor medida, así como en diversas revistas de Feria.
Activo en Plasencia durante las primeras décadas del siglo XX, aproximadamente entre 1900 y 1921. Alumno y sucesor de su tío Francisco Ruiz de la Hermosa. Aunque su lugar exacto de residencia varió a lo largo de los años, se sabe que operó en varias ubicaciones de la ciudad, incluyendo la calle Rincón de San Nicolás y la Plazuela de Don Nuño Pérez de Monroy. Se especializó en retratos y contribuyó a la historia visual de Plasencia con su labor, aunque pocos detalles sobre su obra específica han perdurado en registros accesibles.
Destacó entre 1872 y 1902 por sus retratos de estudio y su colaboración con la prensa ilustrada. Junto a su hermano Edgardo fundó el estudio Fotografía Parisien, pero se separaron profesionalmente en 1874. Su establecimiento, primero en la calle del Príncipe y luego en Alcalá 31, se convirtió en uno de los más prestigiosos de la capital, retratando a la élite madrileña y obteniendo el título de primer fotógrafo real. En 1878 abrió una exitosa sucursal en Valladolid y realizó vistas de las calles de Madrid. Fue reconocido por su calidad artística y su integración en la alta sociedad.
Comenzó su carrera en 1862 en el taller del fotógrafo pamplonés Valentín Marín, con quien se asoció antes de asumir la propiedad del gabinete en la calle del Pozo. Su obra abarca retratos de familias distinguidas, tipos populares, militares de la Segunda Guerra Carlista y los primeros registros sistemáticos de deportes vascos, convirtiéndose en un importante cronista visual del San Sebastián de la época.
Tuvo una destacada carrera en España y América Latina. Establecido en Madrid desde 1868 hasta 1894, se destacó por sus retratos y su influencia en el desarrollo de la fotografía en España, participando en exposiciones y siendo reconocido en el ámbito fotográfico. Tras su partida a América, trabajó en Bogotá y Caracas, donde continuó con su labor fotográfica, capturando momentos importantes de la vida social y política en estos lugares.
Conocido por su trabajo con la familia real, militares y la alta sociedad. En 1925, recibió el título de "Fotógrafo de la Real Casa", y su obra abarcó retratos de indumentaria militar y moda, además de colaboraciones en revistas ilustradas. En marzo de 1924, se constituyó la primera Asociación de Fotógrafos de Gipuzkoa (Asfogi), con Resines como presidente honorario y W. Koch como presidente. Este evento consolidó su influencia en la fotografía regional, reflejando su relevancia en el panorama fotográfico de la época